Contraseñas seguras y verificación en dos pasos

Portada de la guía: Contraseñas seguras y verificación en dos pasos

Tu correo, tus archivos en la nube y tus cuentas de trabajo dependen de algo tan simple como una contraseña. Cuando una cuenta se ve comprometida, el problema casi nunca es un ataque sofisticado: es una contraseña repetida, fácil de adivinar o entregada sin querer en una página falsa. Esta guía te explica cómo proteger tus cuentas con pasos simples y sin conocimientos técnicos.

Las tres reglas básicas

  1. Una contraseña distinta para cada cuenta. Si repites la misma contraseña y un sitio la filtra, quien la obtenga puede probarla en tu correo, tu banco y tus redes.
  2. Contraseñas largas y difíciles de adivinar. Evita nombres, fechas, palabras comunes o secuencias como “123456”. Una frase larga con varias palabras que no tengan relación entre sí es más fácil de recordar y más difícil de adivinar que una palabra corta con símbolos.
  3. Activa la verificación en dos pasos en las cuentas importantes, empezando por tu correo.

Un gestor de contraseñas resuelve el problema de recordar

Nadie puede memorizar una contraseña distinta y larga para cada cuenta. Para eso existen los gestores de contraseñas: programas que guardan tus contraseñas cifradas, las completan por ti y pueden generar contraseñas seguras.

  • Los navegadores y los sistemas operativos más usados incluyen un gestor integrado. Por ejemplo, Google ofrece uno asociado a tu cuenta, que sugiere, guarda y completa contraseñas.
  • También existen gestores independientes.

Con un gestor solo necesitas recordar una contraseña fuerte, la que lo protege, y tener activada la verificación en dos pasos en esa cuenta.

Verificación en dos pasos

La verificación en dos pasos (también llamada autenticación en dos factores) agrega una segunda comprobación después de la contraseña. Así, aunque alguien consiga tu contraseña, no puede entrar sin ese segundo paso.

Los métodos más comunes son:

  • Una notificación en tu teléfono que debes aprobar.
  • Una aplicación de autenticación que genera códigos que cambian cada pocos segundos.
  • Una llave de seguridad física, un pequeño dispositivo que se conecta o se acerca al equipo.
  • Un código por mensaje de texto. Es mejor que nada, pero es el método menos seguro de la lista.

Cómo activarla

Cada servicio tiene su propio camino, pero suele estar en la sección de seguridad de la configuración de la cuenta. En una cuenta de Google, por ejemplo, está en la configuración de seguridad, con el nombre de verificación en dos pasos.

Al activarla:

  • Guarda los códigos de respaldo que te ofrece el servicio en un lugar seguro. Te sirven si pierdes el teléfono.
  • Agrega un segundo método, por si el primero no está disponible.

Llaves de acceso: el reemplazo de las contraseñas

Cada vez más servicios permiten iniciar sesión con llaves de acceso (en inglés, passkeys). En lugar de escribir una contraseña, confirmas que eres tú con la huella, el rostro o el PIN de tu dispositivo.

Según Google, las llaves de acceso no se pueden compartir, copiar ni entregar por accidente a otra persona, lo que las hace más resistentes a las páginas falsas que intentan robar contraseñas. Si un servicio importante te ofrece crear una, vale la pena probarla.

Cómo reconocer un intento de robo de contraseñas

Muchas contraseñas no se adivinan: se entregan en páginas falsas. Ese engaño se conoce como phishing. Señales de alerta:

  • Un mensaje con urgencia: “tu cuenta será bloqueada hoy”.
  • Un enlace que lleva a una dirección distinta del sitio oficial, aunque la página se vea igual.
  • Pedidos de contraseñas, códigos de verificación o datos de pago por correo, mensaje o teléfono.

Reglas simples:

  • Nunca compartas un código de verificación con nadie, aunque diga ser del soporte técnico.
  • Para entrar a un servicio, escribe tú la dirección o usa un marcador guardado, en lugar de hacer clic en enlaces de mensajes.
  • Si dudas, confirma por otro medio.

Si crees que una cuenta fue comprometida

  1. Cambia la contraseña de esa cuenta desde un dispositivo de confianza.
  2. Si usabas la misma contraseña en otros sitios, cámbiala también allí.
  3. Activa la verificación en dos pasos si no la tenías.
  4. Revisa en la configuración de seguridad qué dispositivos tienen sesión abierta y cierra los que no reconozcas.
  5. Si es una cuenta de trabajo, avisa enseguida al área de sistemas.

Errores comunes

  • Repetir la misma contraseña, o variaciones mínimas, en varias cuentas.
  • Guardar contraseñas en un archivo sin protección o en una nota en el escritorio.
  • Activar la verificación en dos pasos sin guardar los códigos de respaldo.
  • Entregar un código de verificación a alguien que lo pide por teléfono o mensaje.
  • Pensar que “a mí no me va a pasar”.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo cambiar mis contraseñas?
No hace falta cambiarlas por calendario si son únicas y fuertes. Sí debes cambiarlas cuando sospeches que se filtraron o cuando un servicio te lo indique.

¿Es seguro que el navegador guarde mis contraseñas?
Los gestores integrados en navegadores y sistemas actuales son una opción razonable para la mayoría de las personas, siempre que la cuenta que los protege tenga una contraseña fuerte y verificación en dos pasos.

¿Y en el trabajo?
Sigue las políticas de tu organización. Muchas empresas tienen sus propias reglas y herramientas para contraseñas y verificación.

Tu siguiente paso

Hoy, activa la verificación en dos pasos en tu correo principal y guarda los códigos de respaldo. Esta semana, cambia la contraseña de cualquier cuenta importante donde estés usando una repetida.